RENUEVA TU CASA… ¡A TODO COLOR!

RENUEVA TU CASA… ¡A TODO COLOR!

¿Quién dijo que dar un nuevo look a nuestro hogar es difícil y caro? ¡Nada más lejos de la realidad! Como muestra este post, un poco de imaginación, creatividad y color, son suficientes para llenar de frescura cualquier estancia.

Nuestra colaboradora Ingrid, experta en proyectos de DIY, nos muestra cómo consiguió renovar un pequeño recibidor con zona de almacenaje simplemente jugando con los colores y mimando hasta el último detalle.

Con el paso del tiempo, y el desgaste de la zona baja de las puertas que implica tener un gato en casa, el aspecto del reducido espacio de casa destinado a las funciones de recibidor y zapatero se había ido deteriorando. El papel rosa de la puerta de acceso al baño estaba lleno de arañazos hechos por la mascota de la familia, el azul del suelo había perdido su brillo, la lámpara parecía a punto de caerse….y en los estantes quedaba un vago recuerdo de su blanco original. ¡Había llegado el momento de poner en marcha el ‘proyecto renovación’!

 

Recibidor pintado

Una vez pintado 

Recibidor antes de pintar

Antes de pintar 

El recibidor de Ingrid era microscópico y en cada pared había una puerta o una ventana, de modo que el espacio disponible para almacenaje era mínimo. Para aprovecharlo al máximo, habían construido, bajo la ventana, estantes a modo de zapatero y habían completado la decoración con un espejo estrecho.

A Ingrid le encanta jugar con los colores y siempre había esperado la oportunidad de utilizar distintos tonos en una estancia pequeña. Éstas ofrecen grandes posibilidades para combinar colores y crear así una sensación de amplitud mayor de la que existe realmente. Pero al tratarse de un recibidor estaba claro que era fundamental encontrar una solución que, además, aportase orden.  Cuando el objetivo es llevar a cabo una ‘operación limpieza’… ¡lo mejor es utilizar los colores habituales!

Nuestra colaboradora se puso manos a la obra limpiando a fondo la estancia con los productos de limpieza más adecuados para cada superficie. Una vez estuvo todo listo, Ingrid pintó el techo con la pintura ecológica Majestic Original en color 7236 para aportar una mayor sensación de altura.

Para las paredes, Ingrid utilizó el color 7555 de la colección Everyday Balance de la carta Interiores Majestic. Pintó los estantes del mismo tono, aunque en este caso utilizó un acabado mate. Aunque parezca que pintar una habitación pequeña es fácil y rápido, la verdad es que puede resultar todo un reto. ¡Pero no hay que rendirse! Un consejo práctico que os hará más fácil la tarea es utilizar un pincel para las zonas pequeñas (como esquinas y molduras) antes de pintar con el rodillo. Y no olvidéis hacerlo todo cuando la pintura aún está húmeda o se notarán los cambios.

Cuando le tocó el turno a la puerta del baño, Ingrid retiró todo el papel decorado y aplicó dos capas del color 7163 del esmalte al agua Majestic Radiant. El tono menta utilizado era un poco más subido que el de los estantes, ¡pero los dos encajaban a la perfección!

En el caso del suelo, se optó por un color más oscuro y se pintó con el tono 6325 también de la colección Everyday Balance, que se complementaba de forma natural con los otros dos tonos. Los colores oscuros son los más adecuados para crear contraste entre suelo y paredes, ¡y especialmente útiles en los recibidores!

 

Detalle recibidor

 

Ingrid dio el toque final al nuevo look del recibidor con detalles de cobre, algunos toques verdes, nuevas estanterías de madera y una bonita lámpara de techo. ¡Ahora sí que daba gusto entrar a casa!

Como veis, con un toque de color, espíritu de ‘manitas’ e imaginación, podemos conseguir resultados increíbles incluso en los espacios más pequeños.

¿Os atrevéis a hacerlo vosotr@s?

 

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Cristian Catania

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